Calefacción con Radiadores Calor Azul

Calefacción con calor azul

Introducción

La calefacción del hogar es una prioridad que nos lleva a evaluar todo tipo de soluciones en caso de no contar con una.

El calor azul es un método moderno y efectivo a base de energía eléctrica para calentar la vivienda que no necesita de mucha infraestructura y, en algunos casos, resulta más eficiente.

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¿Qué es el calor azul?

El calor azul se genera en unos radiadores que cuentan con una resistencia. A diferencia de los clásicos radiadores, estos no utilizan aceite caliente para su funcionamiento. 

Lo que hace innovadora a esta tecnología es que para producir calor, los radiadores utilizan una sustancia viscosa que es caloportadora llamada «sol azul».

Este compuesto químico actúa dando un soporte de conectividad a la resistencia del radiador, con lo que acelera el proceso de encendido y calefacción.

El modo en que los radiadores funcionan es de acuerdo al principio del Efecto Joule, que establece que si por un conductor circula la suficiente electricidad, se genera energía cinética que luego se transforma en un aumento de temperatura.

Una de las principales ventajas de estos radiadores es que a diferencia de los radiadores clásicos, estos poseen sensores de temperatura para determinar la cantidad casi precisa de calor a producir.

Gracias a este mecanismo se evita desperdiciar energía y electricidad.

Ventajas de los radiadores de calor azul

Aunque en diseño y estructura resultan parecidos a los radiadores clásicos los de calor azul se diferencian por las siguientes características que los colocan en ventaja:

  • Cuentan con un display para cuantificar la cantidad de calor emitido y controlarla de acuerdo a lo requerido.
  • No emiten olores, al no trabajar en base a gases o residuos de combustión.
  • De diseño moderno y discreto. Con mejores dimensiones, cuenta con salidas en su parte superior para distribuir la temperatura por todo el espacio.
  • Fabricados bajo los más estrictos y modernos estándares de calidad europeo para evitar accidentes eléctricos.

Desventajas de los radiadores de calor azul

Estos dispositivos son una alternativa moderna para calentar el hogar, pero presentan una serie de desventajas que necesitarás evaluar:

  • Son menos eficientes que los radiadores convencionales. Al pasar un tiempo, se comienzan a notar deficiencias en los niveles de temperatura, siendo evidente que calientan cada vez menos, de acuerdo a opiniones de usuarios.
  • El consumo eléctrico es mayor. Ninguna sorpresa, ya que al ser un proceso en exclusivo eléctrico, sin la ayuda de compuestos aditivos como el aceite, se requiere de mayor carga eléctrica para lograr producir el calor necesario.
  • No cuentan con mucha variedad de repuestos. Al tratarse de dispositivos relativamente nuevos, no existe una cantidad numerosa de oferta y demanda de repuestos, lo que se traduce en complicaciones si llegara a sufrir algún desperfecto técnico.
  • Menor inercia térmica = mayor voltaje requerido. No cuentan con tanta inercia eléctrica, por lo que necesitan mantenerse encendido todo el día para lograr calentar regularmente una habitación, y aún así se hace insuficiente.

¿Cuánto cuesta un radiador de calor azul?

Estos aparatos destacan por su facilidad de instalación y por la poca inversión que se necesita para adquirirlos. Aunque su precio depende de varios factores como la marca, modelo, capacidad eléctrica y hasta estación del año, oscilan entre los 60 y 500 euros. 

Sin duda significan un ahorro económico en comparación con dispositivos clásicos que requieren de más presupuesto para su implementación.

¿Son rentables? ¿vale la pena la inversión?

Aunque pueden parecer aparatos interesantes, hay que tener en cuenta que en ningún caso son de bajo consumo. No obstante, esta rentabilidad obedecerá más al uso que se le dé así como a la infraestructura de la vivienda.

Si que hay que tener en cuenta que su sostenibilidad se ve limitada debido al mismo mecanismo eléctrico, ya que al no contar con un conductor de calor eficiente, necesita del doble de energía para poder abastecer debidamente. 

Usos recomendados para un radiador de calor azul

Si lo que se busca es ahorrar consumo energético, no es un dispositivo recomendado. Pero este gadget, con un uso consciente y calculado resulta ideal para calentar habitaciones o estancias pequeñas en el hogar.

Es perfecto para ocasiones especiales en pleno invierno donde las temperaturas pueden ser implacables.

También puede usarse como complemento a un radiador de calefacción clásico para dar más calor, pero no se recomienda dejarlo encendido durante muchas horas.

Para un uso temporal, puntual y siempre y cuando se use en espacios pequeños, este calentador moderno resulta perfecto.

¿Qué es un emisor térmico?

Este dispositivo, que suele confundirse con el radiador de calor azul, también es un artefacto de calefacción para el hogar.

El emisor térmico se fija en una pared y, siguiendo los principios de la termodinámica usando electricidad, es capaz de transmitir calor con el aire que lo traspasa. Al igual que un radiador, ofrece la posibilidad de ajustar la temperatura.

Sin embargo, la principal diferencia es que un emisor térmico consume menos energía porque es capaz de almacenar más calor para su distribución. Debido a esta razón, consideramos que un emisor térmico es mejor opción. Su efecto se hace notar en un bajo consumo y alto rendimiento.

Otras alternativas en calefacción doméstica

Antes de mencionar otras alternativas, es necesario clasificarlas de acuerdo a su modo de funcionamiento:

Eléctricos

  • Calefactores de menor tamaño: compactos, eficientes y económicos. Representan una solución rápida a un frío problema en espacios pequeños. Sirven como complementos a los sistemas convencionales de mayor tamaño. Sin embargo, no se recomienda dejar encendido toda la noche ni usar en habitaciones grandes.
  • Estufas eléctricas: otra gran solución para pequeños espacios, aunque ya son de los aparatos más vendidos antes de que llegue el invierno. Al igual que los otros aparatos que se le asemejan, son efectivos como complementos de sistemas calefactores principales.
  • Convectores de calor: un convector es un versátil recurso para calentar una estancia pequeña. Consiste en una lámina que calienta el aire que traspasa por él, esto lo logra gracias a unas resistencias que funcionan con electricidad. Es un dispositivo complemento.

A base de gas

  • Biomasa: estos sistemas trabajan residuos renovables orgánicos para producir energía. Generalmente residuos agrícolas, por lo que son comunes en zonas rurales.
  • Gasóil: el gasóil, o gasóleo, es usado comúnmente para calefacción de agua. Los tanques a base de este gas tienen más resistencia y ofrecen un mayor rendimiento, dando como resultado una temperatura sostenida por horas y en óptimas condiciones. También resulta más asequible y con menores costes que otros métodos de calefacción.
  • Gas butano: junto con el gas natural, son de las opciones más comunes para la calefacción de agua, cocina y sistemas integrales calefactores. Se diferencia porque el butano es un derivado de los gases derivados del petróleo. Es eficiente, efectivo y muy económico. Su principal ventaja es que requiere menos infraestructura técnica para su sistema de distribución, llegando a lugares donde las redes de gas natural no pueden.

Gas natural: he aquí la mejor opción y con toda razón la más popular. El gas natural es el más común de los elementos combustibles, su eficiencia y rendimiento sigue siendo muy superior respecto a otras opciones más modernas. Entre las ventajas del gas natural destacan:

  •   Sus sistemas de distribución llegan a casi cualquier zona residencial urbana.
  •   Los costes de servicio resultan más de un tercio menos que los servicios en base a energía eléctrica.
  •   Sistemas directos, confiables y seguros.

Consejos para ahorrar en calefacción

Es una realidad que en los últimos años las temperaturas en invierno han ido disminuyendo cada vez más, lo que nos obliga a buscar soluciones que no siempre son económicas. Estas son algunas recomendaciones para minimizar costes:

Mantenimiento de calderas y sistemas de distribución

Antes de que llegue el invierno, recomendamos que solicites a un técnico especialista que revise y haga un mantenimiento preventivo a los equipos de distribución en casa, con el objetivo de solventar fallos y prevenir un desperdicio de gas o electricidad que pueda salir caro.

Aunque lo ideal sería que reemplazaras si se trata de equipos muy antiguos, puedes ir haciendo mantenimiento poco a poco. 

Evitar colocar ropa recién lavada sobre los radiadores

Es una práctica muy común, pero es un grave error porque al hacerlo se obstruye el paso del aire caliente por la habitación, lo que se traduce en un doble esfuerzo que el radiador tiene que hacer para lograr ambientar el hogar. Este error ocasiona inevitablemente un incremento notable en el recibo de electricidad o gas. 

Acondicionar la vivienda para conservar el calor

Es un factor de desperdicio energético silencioso porque la temperatura se puede escapar por rendijas debajo de las puertas, cristales en ventanas, muros delgados, etc. Las ventanas se pueden reforzar con doble cristal para que conserve el calor y a las paredes se les puede adherir láminas de refuerzo. 

Las cortinas juegan un papel importante, durante el día, si hace sol, resulta conveniente abrirlas para dejar pasar todo lo que pueda la luz solar y por la noche se deberían cerrar para ayudar a los radiadores a conservar el calor.

 

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